viernes, 7 de julio de 2017

7 y 8 de junio - Illinizas Norte - 5.126 m.

Tras el buen día anterior, con buenas sensaciones decidimos acometer nuestro primer cincomil. Los Illinizas son dos cimas con un refugio en el collado intermedio sobre los 4.700 m. Nuestro objetivo es la cima norte, mas fácil técnicamente, ya que no tiene glaciar, mientras que el acceso a la cima sur, que supera ligeramente los 5.200 tiene su ruta normal por un resto de glaciar, con mayor dificultad, sobre todo porque hay que hacerla durante la noche, para que las grietas tapadas soporten el paso. Es por ello, que hay que conocerse muy bien la ruta, o bien ir con guía que es lo más habitual por lo que vimos. Tras el desayuno tempranero en el hostal La Llovizna, de el Chaupi, donde seguimos alojados, sobre las 7 de la mañana subimos en otro taxi pick-up hacia el "parqueadero" de La Virgen, lugar habitual de dejar los vehículos (los que pueden llegar hasta allí). Al poco de salir del pueblo, tenemos una oficina de control para entrar en la reserva de los Illinizas (diferente de la de ayer) Es obligado registrarse y nos ponen muchos problemas para acceder al ir sin guía. Tras una "platica" de mas de un cuarto de hora, enseñar la documentación, las licencias federativas internacionales, finalmente el funcionario nos saca los documentos de exención de responsabilidad al parque, al permitirnos pasar a la zona con la intención de subir a cima. Tras una pista bastante deteriorada, como la mayoría que suben hacía zonas altas, llegamos al final de trayecto. Quedamos con el taxi, para el día siguiente, ya que nuestra intención es hacer cima hoy, y bajar a dormir al refugio, con el objetivo de estar mas horas en altura y así ver como nos sentimos al pasar casi un día por encima de los 4.500 metros de altitud. El inicio del camino se hacer por un pequeño bosque de polylepis, y pronto accedemos a la loma que se nos hace un poco dura. Recordamos siempre el paso lento de guía, corto pero repetido para evitar subir pronto de pulsaciones. Tras un desnivel de unos 800 m llegamos al refugio Nuevos Horizontes, que se divisa desde lejos por su color anaranjado. Paramos y allí el guarda apodado el gato, nos atiende amablemente con unos tes calentitos. Dejamos los sacos y alguna ropa, y tras un rato de charla y té, tomamos la ruta hacia la cima norte. Enseguida iniciamos la cresta, primero por la vertiente norte y luego por la sur. Tras un pequeño despiste (que luego supimos que era frecuente) en la zona denominada como el paso de la muerte (no es para tanto - simplemente hay que evitarse caerse por la ladera para evitar matarte) fuimos recorriendo con una trepada final de la chimenea que da acceso a la pequeña cima en la que hay una característica cruz. Dado que no es muy cómoda -nada que ver con la de ayer en el cerro Corazón- tomamos el mismo camino de vuelta. Allí nos encontramos con una chica americana que en perfecto castellano nos saludó junto a su guía. Ellos tomaron un descenso por una larguísima pedrera, que evita volver por la ruta del refugio. Llegamos sobre las tres de la tarde. Hay una guía con un chaval americano que pretenden hacer por la noche la cima sur. Empieza a hacer frío y se tapan las cimas. Comemos un plato que nos prepara "el gato". Allí, tapados con todo, pasamos el rato, esperando que llegue la hora de la cena, para ir a buscar el calor del saco de plumas. En eso que aparece un grupo de 4 españoles con su guía. Resulta que tres son de montañeros de Aragón de Barbastro y el otro de Cantabria. Ellos subirían mañana. El ambiente se anima entre la charrada y el calor humano, la cosa mejora hasta la cena. El puchero que había estado borboteando toda la tarde nos proporciona una estupenda sopa de verduras y carne que llaman locro. Luego pollo y una jugo de bote que parece anticongelante por el color. Te e infusiones variadas. Mientras vemos que empieza a llover y nevar. El grupo de Barbastro esperaban que hubieran llegado un grupo al que habían adelantado, bastante abajo. Pensamos que se habrían dado la vuelta. Pero no. Aparecen sobre la 9 que es noche cerrada, pues siempre anochece a las 6. Llegan calados, supercargados con tienda, comida y material como de expedición. Son un guía de Colombia con tres argentinos. Totalmente empapados deciden dormir en el refugio.El mas joven no puede ni cenar de malestar. Nos dió la noche porque lo puso en el tercer piso de la litera, en la que Charli y yo estábamos no durmiendo, en el piso intermedio. Fue al baño, que estaba fuera, como una docena de veces. Vamos lo habitual de los refugios: si no duermes por uno que ronca, es por otro que va al baño, o por los que desayunaron a las tres de la mañana para salir hacia la cima sur, con todo el equipo de glaciar puesto. Nuestra ventaja es que por la mañana no teníamos que madrugar. El espectáculo al levantarnos era de un cambio completo como veréis en las fotos de abajo. Todo aparecía espolvoreado de nieve. Nosotros recogemos y nos bajamos. Ya cerca del bosque cruzamos unas palabras con otro español que subía solo. Nacho, un ex guía, que también se alojaba en la Llovizna. Finalmente llegamos al parqueadero donde ya nos esperaba el pick-up para bajarnos hasta el pueblo. Otro día mas en Ecuador, este de descanso, pero disfrutando de un ambiente de grandes espacios y altas cumbres.
Indicación de inicio de la ruta
Comenzando el camino 
 La cima no se deja ver
Bajo el contrafuerte de la cima sur se divisa el refugio
Poco a poco se va despejando. Tendremos buena visibilidad. Desde el collado se puede adivinar el inicio de la ruta hacia la cresta.
El refugio loft: cocina comedor dormitorio. 
En la primera parte de la cresta.
 Zona de transición hacia la cara sur.
 Charli en la cima
Ahora los dos 
 Vista de la cara norte de la cima sur con su resto de glaciar por el que se accede
 a la cima por la ruta normal.
Vistas desde la cima. Se puede adivinar el refugio y toda la cresta que hay que subir.
 Zona de trepada a la cima
 Vista de la bonita cima sur con sus restos de glaciar
Detalle con la laguna que hay a los pies del glaciar, ahora muy retrocedido, ya que en tiempos se accedía por allí al glaciar.
 Zonas de destrepe.
 Nos sorprendimos del equipamiento necesario para hacer un cincomil: 
zapatillas y vaqueros para el cliente.
Y aquí el guía: por lo menos lleva un pantalón de montana. El aseguramiento...
 Charli esperando que pase el rato El ambiente afuera ha cambiado totalmente.
 Aspe



1 comentario:

  1. Bueno chicos ya veo que habeis cumplido vuestro sueño, seguro que habeis disfrutrado a tope asi como nosotros con los dientes largos, aunque a mi tanta altura me da un poco canguele, y como comentais en el "paso de la muerte" si no te caes al precicipicio no te mueres. Enhorabuena.

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